
Hay un comentario que en BuenApart nos sabemos de memoria.
Publicamos un piso en venta en redes sociales. Unas horas después, alguien escribe: «Go home». A veces en inglés, a veces en español, a veces con variantes que no vamos a reproducir aquí.
El mensaje siempre es el mismo. Los extranjeros compran las casas de los valencianos, disparan los precios y no pintan nada aquí.
Ese comentario merece una respuesta de verdad. No una respuesta educada. Una respuesta con datos, y con una pregunta que nadie se hace nunca: ¿quién vende?
Maricarmen, 87 años: la cara de los que la subida echa a la calle
Empecemos por quienes tienen motivos de sobra para estar indignados.
El 23 de septiembre de 2026, en Madrid, la policía desahució a Maricarmen del piso del barrio del Retiro en el que vivía desde los 17 años. Tiene 87. La empresa propietaria del edificio le exigía un alquiler de 1.650 € al mes, un 275 % más. Era el cuarto intento de desahucio. Salió hacia el hospital, sin alternativa habitacional.
Su historia ha encendido todo el país. En Valencia, cientos de personas acampan frente al Ayuntamiento para pedir que se paren los desahucios, que se limiten los pisos turísticos y que se regule a los grandes tenedores.
Entendemos esa indignación. En Valencia, el metro cuadrado llegó a 3.485 € en julio de 2026, un récord, un 8 % más que hace un año. Para una pareja joven valenciana, un inquilino de toda la vida o un jubilado que lleva cuarenta años de alquiler, la subida no es una cifra. Es tener que irse al extrarradio, o algo peor.
Pero fíjese bien en quién desahució a Maricarmen. No fue un jubilado neerlandés. No fue una pareja estadounidense. Fue una sociedad de inversión española.
Al otro lado de la mesa: los que firman con una sonrisa
Ahora hablemos de quienes casi nunca salen en este debate.
Cada vez que un extranjero compra un piso en Valencia, alguien se lo vende. Y ese vendedor, muy a menudo, es valenciano. Compró hace veinte años. Heredó el piso de sus padres. Quiere algo más grande, irse a la playa, echar una mano a sus hijos.
Y ese día, en la notaría, descubre que su piso vale mucho más de lo que jamás se había imaginado.
Seamos sinceros: ¿cuántos propietarios se quejan de la subida de precios en el momento de firmar? Hemos acompañado a muchísimos. No hemos visto a uno solo rechazar una oferta porque el comprador tuviera pasaporte extranjero.
Esa es la paradoja de Valencia en 2026. Se puede pensar que la subida es injusta cuando buscas casa, y que es merecida cuando vendes. Muchas veces es la misma familia. Los padres venden caro y los hijos ya no pueden comprar.
Las dos realidades existen a la vez. El debate se vuelve tramposo en cuanto se esconde una de ellas.
El dato incómodo: el 87 % de los compradores son españoles
En el primer trimestre de 2026, según los Registradores de España, los compradores extranjeros realizaron el 13,05 % de las compraventas de vivienda en la provincia de Valencia. Dicho de otro modo, casi el 87 % de los compradores son españoles.
Y ese 13 % incluye a todos los extranjeros, también a los que viven, trabajan y pagan sus impuestos aquí desde hace años.
La gran presión extranjera existe, pero está en otra parte: en la provincia de Alicante, los extranjeros compran el 44,65 % de las viviendas. Valencia no es la Costa Blanca.
Así que sí, la demanda internacional pesa en el mercado valenciano. Pero llega detrás de una lista más larga: la falta de vivienda nueva, los pisos turísticos, los inversores institucionales, los españoles que llegan desde Madrid o Barcelona, los estudiantes, los teletrabajadores. Culpar al pasaporte del comprador es cómodo. Y además es falso en 87 de cada 100 casos.
¿Quién pone el precio? El propietario. No la agencia.
Es la otra acusación que escuchamos: «Las agencias internacionales suben los precios».
Pongamos las cosas en orden. Una agencia no fija el precio de un piso. Es el propietario quien decide el precio de salida, y es el comprador quien decide si lo paga. La agencia asesora. No firma nada en nombre de nadie.
Y nuestro consejo, muy a menudo, es bajarlo.
Cada semana nos llama un propietario con un precio sacado de un portal, inflado un 15 o un 20 %, porque «el vecino vendió a ese precio» o porque «los extranjeros pagan más». Los extranjeros no pagan más. Comparan, piden tasaciones, negocian, y se van cuando el precio no tiene nada que ver con la realidad.
Un piso caro no se vende. Se queda seis meses en los portales, se «quema», y acaba vendiéndose por debajo de su valor real.
Hagamos cuentas. En un piso de 300.000 €, anunciarlo 30.000 € más caro le reportaría a la agencia 600 € más de honorarios. A cambio de seis meses de visitas inútiles. Ninguna agencia seria tiene interés en inflar un precio. Nuestro interés es vender, rápido y bien.
Nuestro papel: devolver cada vivienda a su precio justo
BuenApart es una agencia inmobiliaria de Valencia. Trabajamos con compradores y vendedores de muchos países, y también con clientes españoles: propietarios valencianos, compradores neerlandeses, belgas o estadounidenses, y valencianos que venden a otros valencianos.
Nuestro trabajo no es decidir quién tiene derecho a comprar en Valencia. Nuestro trabajo es poner en contacto a quien vende con quien compra, al precio justo: el que paga el mercado real, no el que uno espera.
En la práctica, eso significa:
- valorar una vivienda con las ventas firmadas de verdad en la misma calle, no con los anuncios de los portales;
- rechazar un encargo cuando el precio pedido no tiene ninguna posibilidad de venderse;
- decirle a un comprador que viene de fuera que un piso está sobrevalorado, aunque sea uno de los nuestros.
Un mercado en el que los precios se ajustan a la realidad es un mercado en el que las viviendas se venden, los vendedores dejan de soñar y los compradores, vengan de donde vengan, incluidos los que compran a distancia, no pagan un sobreprecio. Es nuestra manera, a nuestra escala, de no echar más leña al fuego.
El mercado es más complicado que una nacionalidad
Así que sí, la vivienda se ha convertido en un problema real en Valencia. Sí, los precios han subido mucho. Sí, personas como Maricarmen pagan las consecuencias de un sistema que ya no protege a los inquilinos.
Pero reducirlo todo a «los extranjeros se quedan con las casas de los de aquí» solo cuenta una parte de la historia. Y es la parte que le conviene a todo el mundo: evita hablar de la oferta que falta, de los fondos que compran edificios enteros y de los propietarios locales que venden al mejor postor.
Queda una pregunta más sencilla: ¿qué significa exactamente «volver a casa»?
Después de diez años en Valencia, con un trabajo, amigos, vida de barrio, un hijo escolarizado aquí, ¿dónde empieza y dónde termina exactamente «casa»? La respuesta es menos simple que un comentario de Instagram.
¿Y lo del «Go home»?
Lo hemos leído. Lo hemos hablado.
Y después de pensarlo, nuestra respuesta es bastante sencilla: no.
Queremos demasiado a Valencia.
PD: Podéis seguir diciéndonos que nos volvamos a casa. Mientras tanto, nosotros seguiremos vendiendo pisos a valencianos, a españoles de otras ciudades y a todos los que tengan ganas de vivir aquí. Al precio justo.
Preguntas frecuentes
¿Los extranjeros suben el precio de la vivienda en Valencia?
Contribuyen, pero son minoría: el 13,05 % de las compraventas en la provincia de Valencia en el primer trimestre de 2026, frente al 44,65 % en la provincia de Alicante. La falta de oferta, los pisos turísticos y los inversores pesan igual o más.
¿Quién fija el precio de un piso en venta?
El propietario, siempre. La agencia recomienda un precio y el comprador lo acepta o no. A una agencia no le interesa sobrevalorar: un piso caro se queda sin vender.
¿Cuánto cuesta el metro cuadrado en Valencia en 2026?
Una media de 3.485 €/m² en julio de 2026 según idealista, un 8 % más en un año, con grandes diferencias entre barrios: unos 5.100 €/m² en L’Eixample y menos de 2.500 €/m² en Rascanya.
¿Cómo vender un piso en Valencia al precio justo?
Partiendo de las ventas firmadas en el barrio, no de los precios de los portales, y con una agencia que llegue tanto a compradores locales como internacionales. Lo que dicen nuestros clientes: sus opiniones.
¿Tiene un piso en Valencia?
Le diremos lo que vale de verdad, aunque no sea lo que esperaba. Pida una valoración gratuita al precio justo, en persona o a distancia.